DUNAR arquitectos reflexiona en Nova Emérita sobre la ciudad que se habita, se trabaja y se sueña

Modificado el jueves, 2 julio 2026
El ciclo Nova Emérita, organizado por el COADE y el Ayuntamiento de Mérida, continuó este martes 16 de junio con la conferencia de DUNAR arquitectos.
La charla permitió a Javier y Carlos Robustillo Yagüe, Dunar arquitectos, detenerse por un momento en su trayectoria reciente y revisar, con cierta perspectiva, el trabajo desarrollado en Mérida. A partir de distintas intervenciones, el estudio propuso una lectura de la ciudad articulada en torno a cinco acciones esenciales del espacio urbano: habitar, trabajar, celebrar, jugar y soñar.
En el apartado dedicado a habitar, el estudio presentó la rehabilitación de 140 viviendas de promoción pública, una intervención orientada a mejorar la eficiencia energética y el confort térmico mediante soluciones como el uso de lana de roca, sistemas de aislamiento térmico exterior y chapa galvanizada. El proyecto conserva en algunas zonas la pintura original del edificio, incorpora un patio común urbano y propone una nueva imagen de ciudad desde una arquitectura contenida y silenciosa. Junto a esta intervención, se abordaron otros trabajos vinculados al uso residencial, como la residencia para mayores.
La segunda parte de la conferencia se centró en trabajar, entendiendo que la ciudad debe ofrecer también lugares productivos donde las personas puedan desarrollar su actividad en buenas condiciones. En este bloque se presentó la Incubadora de Alta Tecnología, una actuación que ha permitido transformar edificios existentes en laboratorios de innovación tecnológica y que ya está favoreciendo la llegada de nuevas empresas. También se hizo referencia a la intervención en la Consejería de Sanidad, donde la rehabilitación energética ha permitido renovar la imagen del edificio tras el incendio de su fachada.
Bajo el epígrafe celebrar, DUNAR arquitectos abordó el Teatro María Luisa como ejemplo de arquitectura vinculada a la función social de la ciudad. El edificio, construido en los años treinta y cerrado durante aproximadamente dos décadas antes del concurso, exigía una rehabilitación integral capaz de conjugar su configuración original con intervenciones posteriores realizadas en los años noventa. La recuperación de este teatro de herradura, una tipología hoy poco habitual, supuso una obra compleja que abre además nuevas posibilidades de integración con elementos patrimoniales próximos, como la torre albarrana y la muralla romana.
El bloque dedicado a jugar tuvo como protagonista el Parque Ciudad de la Infancia, una actuación sobre un espacio urbano que había permanecido durante años en situación de abandono. El proyecto apuesta por la accesibilidad, las áreas de juego, el deporte, el agua y la incorporación de arbolado, todavía en proceso de crecimiento. La intervención ha sido reconocida con el premio OTAEX por su contribución a la accesibilidad.
La conferencia concluyó con una invitación a soñar la ciudad futura. Más allá de cada proyecto concreto, DUNAR arquitectos defendió la necesidad de pensar qué ciudad se deja para el mañana y qué papel desempeña la arquitectura en la construcción de espacios más habitables, productivos, inclusivos y compartidos.
Como síntesis de la sesión, dejó una idea central: “La arquitectura da forma a los espacios. Las personas construyen la ciudad”.




